¿Qué tiene que pasar para que este precio tenga sentido?
Encontrar una gran empresa es solo una parte del análisis.
Hola inversor.
Puedes tener razón sobre prácticamente todo lo importante de una empresa.
Y aun así no haber respondido si su acción es una buena inversión.
Puedes concluir que tiene una gran ventaja competitiva.
Que crece.
Que tiene buenos márgenes.
Que el management asigna bien el capital.
Que puede reinvertir durante muchos años.
Y entonces aparece un salto bastante natural:
“Esta empresa es extraordinaria.”
Por tanto:
“Quiero ser accionista.”
Pero entre esas dos frases falta una pregunta.
¿Qué estoy pagando por toda esa calidad?
Porque analizar la empresa y analizar la inversión son dos trabajos diferentes.
La primera pregunta es:
¿qué calidad tiene el negocio?
Ahí estudiamos crecimiento, márgenes, ventajas competitivas, reinversión, management…
La segunda es distinta:
¿Qué futuro exige el precio que estoy pagando hoy?
Y podemos responder “sí” a la primera y “no” a la segunda.
Sin ninguna contradicción.
Una empresa excelente puede merecer una valoración elevada.
Eso tiene sentido.
El problema aparece cuando pasamos de:
“Esta empresa merece pagar más.”
a:
“Cualquier precio está justificado.”
Porque cuando compramos una acción hoy no compramos el crecimiento que ya ocurrió.
Tampoco los márgenes que ya consiguió.
Ni la calidad que ya ha demostrado.
Lo que económicamente nos importa es qué puede ocurrir a partir de ahora frente al precio que estamos pagando hoy.
Y ahí entran las expectativas.
Imagina una empresa que crece un 20%.
En términos absolutos puede ser un resultado magnífico.
Pero todavía falta otra pregunta:
¿qué crecimiento estaba pagando ya el mercado?
Porque una inversión no depende únicamente de que el negocio vaya bien.
Depende también de cómo se compara ese futuro con las expectativas que ya estaban incorporadas en el precio.
Por eso, cuando analizamos una compañía, intentamos separar deliberadamente estas dos preguntas:
¿Es un gran negocio?
Y después:
¿Qué tiene que ocurrir para justificar el precio actual?
Ese segundo paso cambia bastante la forma de mirar una acción.
Puedes hacer un ejercicio sencillo.
Piensa en una empresa que admires mucho.
Puede estar en tu cartera o simplemente en tu lista de seguimiento.
Durante un momento, olvida la pregunta:
“¿Es una gran empresa?”
Y pregúntate:
¿Qué tendría que ocurrir durante los próximos años para justificar el precio que tiene hoy?
Después intenta responder otras dos:
¿Qué parte de ese éxito parece estar ya reflejada?
¿Y qué tendría que ser diferente de lo que espera el mercado para que tu valoración cambie?
No se trata de desconfiar de las buenas empresas.
Todo lo contrario.
La calidad importa muchísimo.
Se trata de evitar que admirar un negocio sustituya el análisis de la inversión.
Puedes admirar la empresa y no querer comprar la acción.
Saber qué preguntas debemos responder es una parte del trabajo.
La otra es reunir, ordenar y analizar todo lo necesario para responderlas.
Y ahí aparece otro problema:
empezar a analizar cada empresa desde cero.
Te mandamos un abrazo fuerte.
Y, como siempre decimos, que la fuerza de Buffett te acompañe.
El equipo de WorldStocks



