Hacer tu propio research no significa esto
Pensar por ti mismo no exige empezar siempre desde cero.
Hola inversor,
Descubres una empresa interesante.
Abres su web.
Después el último informe anual.
La presentación.
Los resultados.
Algún competidor.
Otra pestaña.
Y otra.
Una hora después quizá todavía no has llegado a la parte más interesante.
Sigues intentando entender por dónde empezar.
Porque antes de poder formar una opinión hay que construir un mapa.
Cómo gana dinero.
Cómo reporta.
Qué segmentos importan.
Qué métricas mirar.
Qué competidores entender.
Qué datos necesitas para valorar.
Todo eso forma parte del research.
Y puede ser necesario.
Pero hay una distinción que nos parece importante:
preparar el análisis y pensar sobre la empresa no son exactamente el mismo trabajo.
Una parte de nuestro tiempo se va en:
buscar.
Recopilar.
Ordenar.
Reconstruir.
Localizar información.
Y otra parte se va en:
entender.
Relacionar.
Cuestionar.
Comparar.
Estimar.
Valorar.
Las dos importan.
Pero no todas las horas de research tienen el mismo valor intelectual.
Y aquí aparece una asociación bastante natural.
Si quiero hacer mi propio research, tengo que hacerlo absolutamente todo yo desde cero.
De lo contrario, estoy copiando.
Pero creemos que entre esas dos opciones existe bastante espacio.
Puedes leer un informe sectorial sin aceptar sus conclusiones.
Puedes utilizar datos recopilados por otra persona y comprobarlos.
Puedes abrir un modelo ajeno y cambiar todos sus supuestos.
Puedes leer una tesis y dedicar precisamente tu tiempo a buscar dónde crees que está equivocada.
Utilizar trabajo previo como input no significa delegar tu criterio.
Tu criterio aparece después.
En qué aceptas.
Qué cuestionas.
Qué descartas.
Qué hipótesis cambias.
Y qué decisión terminas tomando.
También ocurre algo parecido con las horas.
Dedicar más tiempo a una empresa no garantiza automáticamente haber hecho mejor research.
Depende de dónde se fueron esas horas.
Podemos pasar mucho tiempo leyendo información duplicada.
Reconstruyendo datos que ya existían.
O perfeccionando detalles que apenas afectan a la tesis.
Por eso una pregunta útil es:
¿estas horas están reduciendo realmente mi incertidumbre sobre las cosas que importan?
Con el tiempo hemos aprendido además que no hace falta reinventar todo el proceso con cada compañía.
Las empresas cambian.
Las respuestas cambian. Muchas de las preguntas fundamentales, no.
Por ejemplo, antes de empezar tu próxima empresa puedes escribir cinco preguntas:
¿Cómo gana dinero?
¿Qué 3-5 variables mueven realmente sus resultados?
¿Qué la hace mejor o peor que sus competidores?
¿Qué podría romper la tesis?
¿Qué necesito estimar para poder valorarla?
Después empieza a buscar información.
Pero ya no estás simplemente “leyendo sobre una empresa”.
Estás buscando respuestas.
Y quizá eso permita proteger mejor la parte más escasa de todo el proceso:
tu tiempo para pensar.
Empezar desde cero no es lo mismo que pensar por ti mismo.
Piensa en la última empresa que analizaste.
¿Cuánto de tus primeras horas se fue realmente en pensar?
¿Y cuánto en encontrar, ordenar y reconstruir información?
Si trabajamos con preguntas desde el principio, hay una que debería aparecer muy pronto:
¿cómo gana realmente dinero esta empresa?
Te mandamos un abrazo fuerte.
Y, como siempre decimos, que la fuerza de Buffett te acompañe.
El equipo de WorldStocks



