Hola inversor.
Supongamos que has hecho el trabajo bien.
Entiendes el negocio.
Has construido un modelo.
Y los principales supuestos te parecen razonables.
El Excel devuelve:
84,37 €.
¿Significa eso que la empresa vale exactamente 84,37 €?
No necesariamente.
Porque incluso después de haber elegido hipótesis razonables seguimos teniendo un problema:
no conocemos exactamente el futuro.
No sabemos cuál será el crecimiento.
Ni los márgenes.
Ni cuánto tendrá que reinvertir la empresa.
Ni cuánto tiempo podrá mantener su ventaja competitiva.
Podemos estudiarlo.
Estimar.
Acotar.
Construir hipótesis razonables.
Pero no eliminar la incertidumbre.
Una valoración no elimina la incertidumbre.
La organiza.
Por eso el trabajo no debería terminar cuando aparece el número central.
Ahí empieza otra pregunta:
¿Qué variables podrían hacer que esta valoración cambie de forma material?
Un modelo puede tener decenas de inputs.
Pero normalmente algunos harán mucho más trabajo que otros.
Quizá sea el crecimiento.
El margen.
La duración.
La reinversión.
La pregunta interesante es:
¿qué supuesto está haciendo más trabajo en nuestra valoración?
Y una vez lo identificamos, podemos moverlo.
No arbitrariamente.
Dentro de un rango que consideremos económicamente razonable.
Imagina que nuestro escenario central supone un determinado margen.
¿Qué ocurre si ese margen sostenible termina siendo algo menor?
¿Cambia ligeramente la valoración?
¿O cambia por completo nuestra conclusión?
Eso nos dice algo importante.
No solo sobre el número.
También sobre la tesis.
Porque una valoración puede parecer atractiva en el escenario central y depender de que varias cosas salgan bien a la vez.
Por eso hay otra pregunta que nos gusta:
¿Cuántas cosas tienen que salir bien a la vez para que este escenario tenga sentido?
Cuantas más respuestas concretas necesitemos, más importante será entenderlas.
Esto tampoco significa que utilizar un rango sea admitir que “no sabemos valorar”.
Todo lo contrario.
Un escenario central puede seguir siendo muy útil.
Pero debería entenderse como una referencia.
No como una profecía.
Y alrededor podemos construir otros escenarios plausibles.
Uno algo más desfavorable.
Uno central.
Uno algo más favorable.
No se trata de hacer:
bear = desastre.
base = lo normal.
bull = todo sale perfecto.
Cada escenario debería contar una historia económica coherente.
Si asumimos menos crecimiento, quizá también tengamos que preguntarnos qué ocurre con escala, márgenes o reinversión.
Las variables no viven aisladas.
Por eso una buena sensibilidad tampoco consiste en mover veinte celdas al azar para generar muchos precios objetivos.
Primero identificamos las 2-3 variables importantes.
Después preguntamos:
¿Qué rango consideramos razonable?
¿Y qué ocurre con la valoración dentro de ese rango?
A veces descubriremos que cambia relativamente poco.
Otras, muchísimo.
Y una alta sensibilidad no significa automáticamente que nuestro modelo sea malo.
Puede estar diciéndonos algo bastante útil:
esta tesis depende mucho de esta variable.
Eso cambia también dónde deberíamos dedicar nuestras siguientes horas de research.
Si pequeños cambios razonables en el margen cambian radicalmente nuestra conclusión, quizá el margen merezca bastante más atención.
Cuando valoramos una empresa intentamos hacer precisamente eso.
No obtener únicamente un caso central.
También entender qué ocurre cuando modificamos las hipótesis que más pesan.
Puedes hacer un ejercicio sencillo.
Abre una valoración que hayas construido o consultado recientemente.
Identifica una de las 2-3 variables que más peso tengan.
Muévela dentro de un rango que consideres razonable.
Después observa cuánto cambia la valoración.
Y pregúntate:
¿Qué me dice esto sobre la fragilidad o robustez de mi tesis?
Porque el número central sigue siendo útil.
Pero es mucho más útil cuando conocemos el mapa que existe alrededor.
Una valoración útil no es una cifra mágica.
Es una forma de entender qué futuros razonables son compatibles con qué valores.
Y todavía queda algo importante.
Para decidir qué rangos y escenarios son realmente razonables no basta con mover celdas.
Antes necesitamos entender el negocio, la industria, los competidores, los históricos y los riesgos.
Y gran parte de ese trabajo ocurre mucho antes de escribir una conclusión.
Te mandamos un abrazo fuerte.
Y, como siempre decimos, que la fuerza de Buffett te acompañe.
El equipo de WorldStocks



